Detesto que todo tenga etiquetas. Que las cosas sean de una manera u otra. “Este está bien, esto está mal, esto es así” ¿por qué tanto es el empeño de la gente en dejar en claro lo que es y lo que no? ¿Por qué no aceptar que hay cosas que no pueden ser llamadas o “tomadas” de la misma forma por todos ? Si todos somos diferentes no tiene caso que me digan lo que está “mal”, porque yo soy subjetivo y no me dejo influenciar por lo que los demás piensen o digan. Porque yo sí puedo elegir, que lo haga bien o mal es otra cosa, YO SOY EL QUE SE EQUIVOCA. No sé con certeza y exactitud qué es lo que está bien y lo que no, pero ¿quién si? Yo solo puedo probar y optar por lo que yo “CREO” que es lo mejor para mí, porque a la larga ES MI VIDA! Y con esto no quiero sonar egoísta pero no me agrada que todos centren sus su mirada totalmente en mí, porque a la primera equivocación mía ahí están todos para criticar. Pero casi nadie está para hablar, escuchar y tal vez aconsejar. Eso es lo que me saca: todos tienen boca para criticar pero muy pocos tiene oídos para escuchar lo que realmente importa y, casi nadie, ojos para ver lo que verdaderamente me pasa.

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