Qué bien se siente poder hablarte y no esperar a que contestes…
Qué bien se siente mirarte y no querer que me mires…
Que reconfortante es que me hables de tus “aventuras” y no sentir celos…
Que placentero es saber cuándo buscarte, cuando esquivarte y cuando dejar que vengas a mi…
Que maravilloso bienestar me provoca tenerte y no retenerte, alejarte y no soltarte…
Me alegra que sea así porque quiere decir que aprendí, después de todo lo que paso, a “manejar la situación”, a controlarme y a saber hasta dónde llegar (por lo menos con este tema).
Lo que tengo para decir es GRACIAS porque de no ser por vos no sabría y nunca hubiese entendido como es “OLVIDAR” a una persona. Y estoy muy feliz por esto, conmigo mismo, porque puedo dejar todo lo malo atrás, sin resentimientos, sin culpas, sin malas intenciones, solo dejarlo en el pasado.
Creo (y estoy completamente seguro) de que es algo positivo, algo bueno para mí, para mí con vos….
Estos son los momentos en los que me pongo a pensar y comprendo que tanto sufrimiento no fue en vano, que todo lo que fue pasó por algo,. Y ahora estoy bien sin vos, son tu recuerdo merodeando en mi cabeza y/o en mi corazón.
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